
(...) Yo seguía andando mi Habana, camina que te camina, bajo soles o temporales, y siempre iba a parar al Malecón, frente a mi azul mar mío. Esa masa vasta y gigantesca, salada, o dulzona y dolorosa, rugiente y amorosa, esa masa índiga de agua, tan buena a veces, tan dura otras. Tan parecida a una madre. (...)
Zoé Valdés, Te dí la vida entera


1 Comments:
<$BlogCommentBody$>
<$BlogCommentDeleteIcon$>Publicar un comentario en la entrada
<< Home